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Asia: la teología del sincretismo
Apuntes Misioneros en el contexto asiático (IX)
El sincretismo es una tentativa de contextualizar la teología en un diálogo interreligioso de unidad en la fe que en gran parte ha sido promovido por el Consejo Mundial de Iglesias.(IMC). El Hinduismo y el Budismo no tienen problemas en acomodarse al resto de las religiones, incluyendo al cristianismo. El Sri Ramakrisna fundador de la misión Ramakrisna, anima a sus discípulos que adoren a Jesús como divinidad entendida como avatar, encarnación del Supremo como Krishna y Buda. La idea del Cristo cósmico que se enfatiza en Nueva Deli en 1961 (en el CMI), y desde entonces ha tomado carta de naturaleza entre los teólogos liberales de la India. Para algunos teólogos no es tanto el traer a Cristo al hinduismo, sino sacar a Cristo de él.
En este sentido estaría “El Cristo desconocido del Hinduismo” de Ramón Panikkar o el también católico alemán Klaus Klostermaier que después de sus experiencias de diálogo con los gurúes y eruditos hindúes y recorriendo los lugares sagrados de la India, decía:” cuanto mas he ido aprendiendo del hinduismo, estoy sorprendido al saber que la teología que ofrezco al hindú no representa nada nuevo”. M.M. Thomas hombre prominente de la iglesia en la India y en el Consejo Mundial de Iglesias, cuya visión del Cristo cósmico era poco más que un humanismo secular, no encontraba diferencia entre una iglesia cristiana y una iglesia hindú si se expresa a Cristo en los modelos hindues.
Esta teología del pluralismo religioso, que entiende a Dios como Amor y Salvación universal, no restringe a una sola religión o camino de vida ese contenido de “simientes del Verbo Divino”.
Paul Knitter, uno de los teólogos norteamericanos del pluralismo religioso expresa así su experiencia: “Yo y mi esposa comenzamos a participar en el “Movement Sanctuary”, asociación ecuménica de Iglesias y sinagogas que da asilo y protección a los refugiados de América Central. En los años siguientes, cada verano, visité Nicaragua y El Salvador, donde trabajé con comunidades de base y colaboré con Jon Sobrino y el obispo luterano Medardo Gómez. (...) La teología de la liberación se volvió para mí no un “nuevo método”, sino la ocasión de comprender el sentido de la religión y del ser discípulo de Jesucristo. (...). Para mí, la opción fundamental por los oprimidos no es sólo una opción. Es exigencia que influye en mi modo de hacer teología. No podría hacer teología de las religiones que no estuviera ligada a la teología de la liberación. Así, a mi aportación al libro colectivo: “La unicidad cristiana: ¿un mito?”, le di el título de: “Para una teología de las religiones liberadora”.Sin embargo la mayoría de los teólogos del sincretismo y pluralismo religioso son asiáticos, pobres, comprometidos con la liberación de los pueblos y en su mayoría miembros de la ASETT que en 1979 tuvo su 3ª Asamblea General en Wennapuwa, Sri Lanka con el tema “Una teología asiática de la liberación”. Esta teología del pluralismo parte de la crítica a la demanda cristiana de ser la verdad absoluta y como si esta fuera la única que percibe las revelaciones de un Dios de amor.
Al comienzo del siglo XX, en el medio protestante, Karl Barth explicaba el texto bíblico del Nuevo Testamento de que sólo la fe salva, afirmando que toda religión es idolátrica y pecadora. La religión es la relación que las personas instauran con lo divino por sus propias fuerzas. Por el contrario, la fe es la relación que Dios instaura, gratuitamente, con el ser humano. La religión es obra humana. El Dios que ella representa es siempre un ídolo . Barth concluye: “Nuestra religión consiste en la supresión de toda religión, nuestra fe es la invalidación radical de todo lo que es humano: experiencia, saber, propiedad y actividad” Gustavo Gutiérrez contrapuso “religiosidad popular” y “fe liberadora”. El biblista José Porfirio Miranda sostenía que: “la religión es un mal que debe ser destruido”. Incluso Jon Sobrino, aunque más moderado, consideraba la religión como una “degradación de la fe” Pero a pesar de estas críticas a la religión, el cristianismo se sigue presentando como la religión ya purificada, curada ya del mal de que “no hay salvación fuera de la iglesia” y de esta manera sigue siendo superior a las demás y no entre las demás religiones. Los teólogos asiáticos sienten que la teología, aunque sea la de la liberación, tiene también ese carácter colonialista y occidental.
Sin embargo, debemos situar el cristianismo en medio de las religiones y no como si fuese la religión purificada que no es. Aparte de eso, no debemos aplicar este principio a las religiones populares y tradiciones del Oriente. Para los teólogos asiáticos, la crítica de la teología cristiana a la religión es un discurso occidental y puede volverse colonialista, porque la propia noción occidental de religión no se puede aplicar a las religiones asiáticas. Éstas no se reconocen en esta clasificación pues son contrarias al pensamiento de Kart Barth que opone fe y religión, y creen por el contrario que toda tradición religiosa contiene algo de revelación divina.
La teología del pluralismo religioso por estas razones reclama un diálogo misionero mas abierto y respetuoso con la humanidad, porque hay innumerables modos de invocar y comprender lo sagrado. Así lo entendieron por los años 1950 y 60 algunos monjes y teólogos europeos como Bede Griffis, Henri Le Saux, Cornelius Tollens, Jules Mochanín que se fueron a la India y vivieron entre los cristianos y las religiones indígenas, Es decir vivieron el cristianismo como creyentes hindúes, asumiendo esa “doble pertenencia” y mirando a la utopía del “cristianismo mundial”
Manuel de León es escritor, historiador, y director de "Vínculo"
(revista de las Iglesias de Cristo de España).
© M. de León, 2005, Asturias, España. |
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