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Las natillas
¡Vaya problema tienen a veces mis hijos con los postres!
-Te cambio mis natillas por tu copa de chocolate.
-Sólo quedan unas natillas y yo no he comido ninguna. Me tocan a mí.
Éste era el caso: Sólo quedaban unas natillas. Me pidieron que, como padre, interviniera para resolver la cuestión. Hice un sorteo, le tocó a uno, y todos aceptaron el veredicto. Los no afortunados buscaron otras alternativas.
Entonces el agraciado, notando que uno de sus hermanos se había quedado con las ganas de las natillas, se las ofreció: "Toma, yo me voy a comer un yogur".
El hermano, aunque mostró su agradecimiento, me apuntó: Si finalmente las iba a dar, ¿por qué defendió su derecho a ellas?
-Antes defendía su derecho -le dije-, ahora aplica generosidad. Pero para poder dar, se debe tener primero .
Un abrazo,
Carlos
Carles Pujol es médico de familia en Catalunya.
© C. Pujol, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |