|
Niños mineros:
En defensa de los niños (XVI)
"Soy una niña más de las tantas como se encuentran en Perú. Soy una niña minera, a pesar de que no se nos quiere tanto como a los varones, dicen que somos más débiles. Tengo unos 7 u 8 años.
Mi paga es el permiso que me otorgan de poder trabajar unas horas para mí; el oro que obtenga es para mí. Llego a trabajar hasta 12 horas diarias con un día de descanso a la semana. Trabajo en cuevas, a 5.400 metros sobre el mar, con una temperatura que puede llegar a 27º bajo cero.
Somos niños de pequeña estatura. Así nos escogen para poder entrar sin problemas por las galerías que no tienen más de 90 cm. de altura. Extraemos el mineral en pesados sacos al hombro.
No crecemos en condiciones normales. La mayoría de nosotros tenemos malformaciones. Estamos expuestos a los nocivos efectos del mercurio, polvo, gases, falta de oxígeno, desprendimientos de piedras. Padecemos enfermedades bronquiales que derivan en fibrosis pulmonar y enfisema; envenenamientos, fracturas. algunos de mis compañeros han muerto por desprendimientos de rocas."
Cuadro de la autora
Sylvia Castillo es licenciada en Bellas Artes.
© S. Castillo, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |