Conservadores y progresistas
Vaya por delante que entendemos que no se puede hablar dentro de la fe cristiana de conservadores y progresistas, puesto que Jesús fue ambas cosas a la vez. No creemos que sea este el criterio correcto a la hora de estudiar o dividir las diferentes corrientes dentro del cristianismo.
Jesús fue conservador en defender a un Dios de justicia que exigía la muerte del Cordero como expiación, con un cielo y un infierno, y con una moral y ética superior a la ya de por sí estricta de los fariseos. Fue conservador en defender que Él era el único camino al Padre, sin otro intermediario alguno. También en su apego y fundamento en la palabra escrita y reconocida de parte de Dios que existía en su tiempo; conocida como la Torah por los judíos y como el Antiguo Testamento por los cristianos.
A la vez, fue progresista en traer un mensaje de gracia, de perdón para quienes fracasan setenta veces siete. En igualar en culpabilidad delante de Dios a todos los seres humanos, sin tener en cuenta la mayor o menor gravedad de sus hechos o el peso de sus méritos; en dar un trato exquisito y justo a la mujer y a los marginados de su época. En buscar el espíritu de la Ley en vez de la letra pequeña de la ley.
Por lo tanto, no es correcto a nuestro entender una clasificación que separe a los cristianos en bandos de conservadurismo y progresismo . Habrá ocasiones en que tengamos que ser conservadores (para la sociedad) y en otras que debamos afrontar ser progresistas frente a los valores actuales tanto de la Iglesia como de nuestros contemporáneos.
Y el tema es importante. Un conservador acertado servirá para preservar verdades y valores básicos e inmutables. Un conservadurismo erróneo bloqueará la contextualización y la adecuación correcta del mensaje eterno a la sociedad transitoria en la que vivimos, como les ocurrió a los fariseos.
A la inversa, un progresismo falso producirá la disolución de las bases necesarias para la vida cristiana, el anarquismo que llevará el caos al orden necesario para que la iglesia tenga vitalidad y fuerza espiritual. Sin embargo, un progresismo adecuado llevará a la libertad y al avance del Evangelio en bien de todos los seres humanos, comenzando por los propios miembros de la iglesia (¿quién no está ahora de acuerdo con la -en su momento- cuestionada lucha por la abolición de la esclavitud?).
Por lo tanto, lo esencial no es ser conservador o progresista, sino saber cuándo, cómo y en qué serlo. Para esto, la referencia y los cimientos son los que la propia Biblia establece: ella misma, señalando la verdad expresada por Dios y encarnada en la persona de Jesús, con su vida, mensaje y obra.
Por esta razón, nos sumamos al llamamiento que la Alianza Evangélica Española ha hecho en defensa de la "Sola Scriptura" . Llamamiento que creemos totalmente acertado y necesario en el contenido y el momento.
Debemos elegir si nuestros criterios para tomar determinadas posturas (conservadoras o progresistas) se van a basar en la Biblia como revelación de Dios o simplemente adaptar el contenido del Libro a nuestro simple razonamiento humano y nuestro tiempo.
Lo que es imposible es eludir esta decisión, en lo personal y en lo que a las grandes instituciones se refiere (denominacionales e interdenominacionales). Cuanto más se atrase, más se convertirá en una olla a presión. Que en respeto y amor, cada cual se posicione. asumiendo pacíficamente todos las consecuencias, que serán inevitables.
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2005 (España) |