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Protestantes invisibles
I Congreso Protestante de Madrid: una gran oportunidad
Son muchas las personas que nos peguntan acerca del I Congreso Protestante de Madrid que, bajo los auspicios del Consejo Evangélico de Madrid, viene preparando desde hace cerca de dos años un Comité integrado por hombres y mujeres miembros de iglesias y entidades procedentes de las diferentes tradiciones o familias del Protestantismo madrileño.
El propio lema del Congreso: "IGLESIA Y SOCIEDAD. Asumiendo nuestra misión: Una respuesta evangélica" es en sí mismo exponente del propósito de los organizadores que pretenden hacer visible la Iglesia de Jesucristo a una sociedad cada vez más refractaria al mensaje y a los valores del Evangelio, tal y como tradicionalmente viene presentándose por las diferentes iglesias.
Las iglesias evangélicas en España han sido para la sociedad, durante su más de siglo y medio de presencia en territorio español, primero prohibidas, luego perseguidas, más tarde ignoradas y, en cualquier caso, invisibles. La sociedad ha percibido únicamente los estereotipos que la anti-propaganda promovida desde la iglesia oficial del estado ha ido vertiendo a través de determinados autores (como Menéndez Pelayo por señalar un ejemplo emblemático) y de los diferentes medios de comunicación, con frecuencia movidos más por la estulticia que por convencimientos firmes contrarios a nuestra condición religiosa.
Pero no hay que olvidar que esa invisibilidad se ha producido en buena medida también por la incapacidad de los creyentes evangélicos de penetrar la sociedad (como la sal penetra la comida) mediante compromisos firmes en los diferentes sectores desde los que se crea estado de opinión y se puede contribuir a ejercer como agentes de cambio social: asociaciones de vecinos, de padres de alumnos, sindicatos, partidos políticos (concejales, diputados, etc.), sectores financieros, educativos y un largo etcétera en ese entramado social en el que día a día se va "cociendo" la historia de los pueblos. Y esto, con demasiada frecuencia, se ha hecho en nombre de una equívoca espiritualidad basada en una hermenéutica bíblica inspirada desde sectores ultramontanos muy lejanos a la esencia y tradición protestante. No obstante, cuando ha sido necesario no hemos dudado en acudir con prontitud a aquellos hermanos que, sobrepasando las barreras ideológicas que han encontrado entre los suyos para acceder a los lugares que ocupan, han podido "echarnos un cable" aprovechando las posiciones de relevancia social en las que su sentido de la responsabilidad les ha colocado.
Pues bien, vivimos tiempos en los que empezamos a dejar de ser invisibles , en una buena parte a causa del notable crecimiento que tanto las iglesias constituidas como otras muchas de nueva implantación vienen experimentando como consecuencia de la incorporación de inmigrantes de otras latitudes (Latinoamérica, Este de Europa, África). La Iglesia Protestante, las Iglesias Evangélicas, empiezan a ser visibles: se multiplican las actividades en espacios públicos; se abren nuevas iglesias en las que se congregan centenares de personas cada semana, llegando y sobrepasando algunas de ellas el millar de miembros registrados; se desarrolla una obra socio-religiosa (Remar, Betel, Reto) que ha traspasado las fronteras y se ha consolidado como una obra de interés social ; las propias iglesias tradicionales se comprometen con programas de asistencia social hasta extremos muy por encima de sus posibilidades, sin olvidar su compromiso irrenunciable de llevar el Evangelio "hasta lo último de la tierra.
Los miembros de las iglesias evangélicas de la España contemporánea, los protestantes españoles, se relacionan con las autoridades del estado mediante convenios de colaboración; producen música, editan libros, ocupan algunos puestos de relieve social en entidades académicas, financieras, políticas, sanitarias, medios de comunicación, hasta el punto de que algunas autoridades comienzan a hacerse eco de nuestra presencia; y, sobre todo, han pasado o están pasando a ser una minoría sociológica significativa. Es muy probable que, en este punto de la historia, a juzgar por los datos que venimos manejando, el número de protestantes en España haya superado el número de protestantes en Francia, país en el que la minoría protestante goza de un relieve y respeto social muy consolidado, pero sin que hayamos conquistado todavía el nivel de presencia y respeto social del que gozan nuestros vecinos del norte.
Así es que, efectivamente, los evangélicos en España comienzan a dejar de ser invisibles. La gran incógnita que se plantea es cómo van a ser percibidos por la sociedad, con qué traje se presentan ante los medios de comunicación, ante las autoridades, ante los agentes económicos y sociales, ante su comunidad de vecinos o comunidades escolares. Dejamos de ser invisibles. Bien. Y ahora ¿cómo vamos ser vistos por la sociedad? ¿Seguiremos alimentando el tópico franquista de herejes extranjeros, de sectas americanas, de antiespañoles, o vamos a crear una imagen de iglesia cristiana seria, responsable, incardinada en la sociedad española, cuyos miembros son personas responsables, socialmente comprometidos, buenos empresarios, excelentes trabajadores, defensores de la justicia social, que proyectan una ética cristiana ejemplar, que se ocupan y preocupan de los problemas cotidianos, cuyo culto se enraiza en los valores tradicionales de la fe y se nutre de una espiritualidad arropada en una cultura capaz de comunicarse con la sensibilidad de nuestros conciudadanos?
Esta es la inquietud que nos mueve al convocar desde el Consejo Evangélico de Madrid a los evangélicos de nuestra Comunidad a que se unan con entusiasmo al I Congreso Protestante de Madrid . Tanto los temas que en dicho Congreso se plantean, como las personas que participan, tienen el reto de ofrecer una imagen respetable del Protestantismo en la Comunidad de Madrid, imagen que deben aprovechar las iglesias para proclamar el Evangelio desde sus púlpitos, en espacios públicos, a través de medios de comunicación, en los centros de trabajo y de ocio o convivencia.... ¡por todo el mundo!
Máximo García Ruiz es Secretario ejecutivo del Consejo Evangélico de Madrid; Presidente del I Congreso Protestante de Madrid; licenciado en Sociología y doctor en Teología; rector del Instituto Superior de Estudios Teológicos de España,; y miembro de la Asociación de Teólogos Juan XXIII y de la Asociación de Teólogos Usoz y Río.
(c) Máximo Gª Ruiz, ProtestanteDigital.com, España, 2004
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