Número 190 - 21 de Agosto de 2007
 

P+D NÚMERO 190

E D I T O R I A L

NOTICIAS  
Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NOTÍCIES

NEWS

From Spain
International

 
  HEMEROTECA
Números anteriores
Buscar en P+D
Humor santo
Foto digital y +
Viñetas publicadas
Autores P+D

DIRECTORIO

INTERACTIV@
Cartas al Director
Libro de visitas
Chat

SERVICIOS
Noticias P+D
Artículos P+D
eMision.net
Tickers de noticias
Boletín de noticias

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
 
Patrocinada por:
Ir a la web de la Alianza Evangélica Española (Nueva ventana)
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
Ir a la web de la European Evangelical Alliance (Nueva ventana)
European
Evangelical
Alliance
Ir a la web de la World Evangelical Alliance (Nueva ventana)
World
Evangelical
Alliance
Editorial

  [+ editoriales]
[Versión impresa] [Enviar por email]
 

El indigente millonario

Un hombre vivía como un indigente guardando en su casa lingotes de oro por 800.000 euros. Fue denunciado debido al mal olor de las basuras que acumulaba. Sus “tesoros” olían mal. No es un cuento. Es una noticia que publicamos esta semana.

No podemos dejar de hacer un símil con nuestra sociedad de la opulencia. Vivimos como si lo único que valiese de verdad fuese el tener dinero, los “rollitos sexuales” (de primavera, verano, otoño o invierno), o el tener el último alarido técnico.

Mientras hay seres humanos que son esclavos de las carencias, el mundo rico bosteza aburrido entre sus tesoros que huelen mal. El mundo rico trabaja como esclavo de multinacionales que le enseñan a consumir, igual que antes enseñaron a fumar, hasta que se evidenció que el gasto social y sanitario superaba al del negocio de ayudar a convertir la vida –y el dinero- en humo.
(Por eso las multinacionales del tabaco se dedican ahora al Tercer Mundo. Allí no hay problemas sanitarios: las personas mueren de cáncer de pulmón o de infarto sin coste alguno para el Gobierno de turno).

Volviendo al mundo del bienestar, el único problema de la familia no es la moral sexual de la sociedad actual. También la falta de recursos y apoyos a los padres (¿cuándo guarderías en los trabajos, y ayudas de verdad para criar a los hijos?). Y la necesidad de consumir empeñándonos hasta las cejas; incluso cristianos que se hipotecan en su boda para quedar bien en un banquete que es lo de menos (el invitado que te quiere te querrá igual, sea cual sea la comida –como si no hay-, y el que no te quiere te criticará de la misma forma hagas lo que hagas). Y para rematar, por si sobrevive económicamente algún soltero o casado, incluso hoy se anuncian ¡y se piden! préstamos para pagar las vacaciones.

Y finalmente la hipoteca. Ese contrato que nos une ya de por vida (más que el matrimonio, para muchos) a un banco o caja; de manera que somos esclavos de lujo, trabajando toda nuestra vida para que “ellos” hagan negocio. Siempre subiendo (como el petróleo y la gasolina), pero casi nunca bajando, porque “money is money”, y el fin de esta vida es que los pobres (o los no ricos) se esfuercen para enriquecer a los que más tienen.

¿No es esto profundamente inmoral, al menos tanto como cuestiones de moralidad sexual?

¿No afecta esto a los matrimonios y las familias, que se ven arrastrados, encadenados, a un estilo de vida en que somos indigentes millonarios, con tesoros que huelen mal y se nos pudren en las manos, sin tiempo casi para sentarnos juntos y escucharnos?

Este hombre italiano de 64 años tenía escondidos, entre basuras, 430 lingotes de oro de 100 gramos cada uno. Nuestro auténtico tesoro no son unas barras de metal dorado. Es aquello que no se oxida ni pierde valor con el tiempo, sino que se revaloriza. Dios lo puso dentro de cada corazón humano, aunque esté cubierto de basuras.

Si nos lo permiten, le recordaremos aquellas palabras de Jesús, el hombre que siendo el dueño del universo vivió sin posesión alguna salvo una túnica: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo (…). Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mateo 6:19-21).

Nuestro italiano indigente-millonario fue diagnosticado de tener problemas mentales dada su actuación. Posiblemente Dios achaque a este mundo el mismo estado de locura voluntaria, en vista a nuestra forma de actuar.

Recuperemos la cordura. Dejemos de ser indigentes millonarios y sigamos los valores del Jesús de la túnica. No se trata de tener poco (o mucho), sino en qué valores estamos invirtiendo realmente nuestro corazón.

© ProtestanteDigital.com (España, 2007)

 

[Versión impresa] [Enviar por email]
 




 OTROS EDITORIALES RECIENTES:

La deuda del Gobierno español (09/02/2010)
Como locos (02/02/2010)
Haití: esperar con fe (26/01/2010)
La lección de Pat Robertson (19/01/2010)
Tejiendo redes (12/01/2010)
Nuestra esencia (05/01/2010)
Versión P+D.2010 (29/12/2009)
Unas entrañables vanidades (22/12/2009)
Prostitutas y fariseos de hoy (15/12/2009)
Católicos que se miran el ombligo (08/12/2009)
Irlanda y abusos sexuales del clero (01/12/2009)
La libertad no es la meta (23/11/2009)
Contrastes (17/11/2009)
Crucifijos en las aulas (10/11/2009)
Corrupción y corruptelas (03/11/2009)
Anglicanos: esperanza y por qué (27/10/2009)
La España católica profunda sigue aquí (20/10/2009)
Llegamos, que no es poco (13/10/2009)
Sociedad, Iglesia y abuso de poder (06/10/2009)
300 números ya, con récord de visitas (29/09/2009)

[Todos los editoriales]
 

  EDITORIAL
  mARTES
José de Segovia
 
  De par en par
Juan Simarro
 
  Orbayu
Manuel de León
 
  Ojos abiertos
Isabel Pavón
 
  Otro ritmo
Jaime Fernández
 
  La voz
César Vidal
 
  Claves
Wenceslao Calvo
 
  Íntimo
Yolanda Tamayo
 
  Enfoque
J. A. Monroy
 
. ENCUESTAS
. PUBLICIDAD
© 2003 - 2010 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de PD
Colabora: