Número 164 - 20 de Febrero de 2007
 

P+D NÚMERO 164

E D I T O R I A L

NOTICIAS  
Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NOTÍCIES

NEWS

From Spain
International

 
  HEMEROTECA
Números anteriores
Buscar en P+D
Humor santo
Foto digital y +
Viñetas publicadas
Autores P+D

DIRECTORIO

INTERACTIV@
Cartas al Director
Libro de visitas
Chat

SERVICIOS
Noticias P+D
Artículos P+D
eMision.net
Tickers de noticias
Boletín de noticias

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
 
Patrocinada por:
Ir a la web de la Alianza Evangélica Española (Nueva ventana)
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
Ir a la web de la European Evangelical Alliance (Nueva ventana)
European
Evangelical
Alliance
Ir a la web de la World Evangelical Alliance (Nueva ventana)
World
Evangelical
Alliance
Dominical
Antonio Soto 

  [+ sobre el autor] [+ artículos del autor]
[Versión impresa] [Enviar por email]
 

Carta a dos niños recién nacidos

Hola queridos niños, os saludo a vosotros, alumbrados y lumbre de muchos abrazos. Os saludo porque habéis tenido a bien nacer entre nosotros, llenarnos de vuestra presencia. En este mundo de soledades se agradece un momento de buena compañía, y vosotros la ofrecéis, aún sin saberlo, ignorando la descarga de amor que produce vuestro contacto. Miráis, sonreís o lloráis y provocáis risas, cariño, consuelo, temor... sí, el temor de tener entre los brazos algo tan pequeño y tan importante.

Queridos niños, habéis tenido suerte de nacer donde habéis nacido, aunque haya sido duro abandonar vuestro amniótico refugio y sentir el frío de la sala de partos, que no es sino un avance de la realidad. Rápidamente os han recogido manos expertas y habéis oído voces de alegría, pronto entre esas voces habéis identificado el susurro de vuestras madres, os han lavado, os han vestido, os han rodeado de buenos olores y habéis succionado vuestro primer alimento, aferrándoos al pecho de vuestra madre como queriendo volver a su interior. Tristemente no todos los niños tienen vuestra misma suerte, pero de eso ya habrá tiempo de hablaros.

Habéis venido a un mundo de luz, de colores, de sonidos que antes percibíais amortiguados y ahora os rodean, os aturden, os incomodan, todo es nuevo, pero todo está a vuestra disposición para haceros todo más fácil. Mas vosotros os quejáis y estáis en vuestro derecho, seguramente nunca volveréis a estar tan acogedoramente como en el lugar que habéis abandonado. Y es que la vida está llena de renuncias desde el primer suspiro. No os preocupéis, llorad, llorad, que paradójicamente vuestro llanto me dice que estáis llenos de fuerza, de salud para afrontar la vida. Llorad que recibiréis consuelo, que enseguida el amor en forma de madre o de padre, correrá en vuestro auxilio y os reintegrará parte de lo perdido. Tristemente otros llantos quedan olvidados y se pierden en las conciencias devastadas de este primer mundo, pero de eso ya habrá tiempo de hablaros.

Sois bellos, de una belleza pura, indescriptible. Nos hacéis ver lo lejos que estamos de nuestra inocencia al acercarnos a la vuestra. Es como si hubiéramos crecido perdiendo de vista el modelo a seguir y vosotros volvéis a descubrírnoslo. No es tanto que queramos que os parezcáis a nosotros, sino que en realidad lo que queremos es parecernos a vosotros, por eso hacemos vuestras mismas muecas e imitamos vuestra forma de emitir sonidos, y no sólo a vosotros se os cae la baba, creedme. De repente os convertís en el centro de nuestra vida y todo se hace en función de vuestras necesidades. Qué suerte, os repito, habéis tenido naciendo donde habéis nacido. Unos centímetros más al sur en el globo terráqueo y vuestra vida habría sido totalmente diferente. Tristemente diferente, pero de eso ya hablaremos, espero, algún día.

Mientras tanto seguid creciendo a imagen y semejanza de quien os dio vida, aquél que pensó en vosotros antes de que estuvierais en el vientre de vuestra madre. Aquél que antes de ser hombre fue niño, y ha concedido a todos los niños un rasgo de su divinidad. Aquél que no buscó el lugar más cómodo para nacer, ni las manos más expertas, ni los mejores cuidados. Cuya renuncia es incomparablemente superior a la nuestra. Y su mensaje de amor es la única esperanza, tanto de vosotros, como de aquellos que no han tenido vuestra misma suerte.

Seguid creciendo, y, un día, quizá cercano, tocad nuestro hombro de mayores y decidnos que aquí estáis dispuestos a renovarnos con vuestras fuerzas, decidnos que conocéis el amor, pero que también sabéis que el odio anida en muchos corazones y que queréis combatir éste con aquél.

Decidnos que conocéis vuestra suerte y que queréis compartirla con los no agraciados en la lotería de la vida, y decidnos que, en realidad, vuestra mayor suerte es que en algún momento, en algún abrazo, en algún consuelo, en alguna alegría, mirasteis a nuestros ojos de mayores y en ellos visteis la pureza de un niño y un rasgo de Dios acariciándonos el semblante y deseasteis en ese momento seguir siendo siempre niños para estar siempre cerca de Dios.

Antonio Soto es pintor, asesor artista de GBU y miembro la Iglesia Evangélica de Montilla


© A. Soto. ProtestanteDigital.com (España, 2007)


 

 
[Versión impresa] [Enviar por email]
 




 OTROS ARTÍCULOS RECIENTES DEL AUTOR EN ESTA SECCIÓN:

Sólo eso, que no es poco (23/09/2007)
Carta a dos niños recién nacidos (25/02/2007)
Kayucos (10/09/2006)
La mirada del maestro (09/07/2006)
Poseed la tierra (11/06/2006)
Acuérdate (14/05/2006)
Indiferencia (09/04/2006)
11M: 2 años y 1 poema (05/03/2006)
La sonrisa de la abuela Juana (05/02/2006)
Ofrecer algo agradable (15/01/2006)

[Todos sus Artículos]
 

 OTROS ARTÍCULOS RECIENTES DEL AUTOR EN OTRAS SECCIONES:

[Todos sus Artículos]
 

  EDITORIAL
  mARTES
José de Segovia
 
  De par en par
Juan Simarro
 
  Orbayu
Manuel de León
 
  Ojos abiertos
Isabel Pavón
 
  Otro ritmo
Jaime Fernández
 
  La voz
César Vidal
 
  Claves
Wenceslao Calvo
 
  Íntimo
Yolanda Tamayo
 
  Enfoque
J. A. Monroy
 
. ENCUESTAS
. PUBLICIDAD
© 2003 - 2010 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de PD
Colabora: