Número 189 - 14 de Agosto de 2007
 

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Jose L. Fdez. Díaz 

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EpC: ¿Ciudadanos religiosos?

Resulta muy curioso para algunos, que la actitud de la iglesia mayoritaria en España, haga frente a la implantación de la asignatura “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”. Para otros nos resulta comprensible, aunque inaceptable, que se sumen de algún modo, otras confesiones religiosas en el ataque selectivo a dicha asignatura, en relación con el papel que tienen que jugar los padres en materia de educación moral y por qué no, espiritual.

La Conferencia Episcopal, goza de unos privilegios excepcionales, desde el Concilio Vaticano II, y siempre ha actuado, actúa y actuará a espaldas de otras confesiones religiosas históricamente arraigadas en España desde 1868, por mucho que se empeñe tendiendo puentes ecuménicos. Es muy difícil de asimilar, con independencia de las vinculaciones políticas y religiosas de cada uno (las cuales no siempre van emparejadas), que de buena fe los Protestantes Españoles se identifiquen con instituciones, cuyo vicepresidente es D. Antonio Cañizares y que advierte a los colegios religiosos que si imparten la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía estarán "colaborando con el mal", o sea, todo menos bonito.

Mucho se ha escrito y se sigue escribiendo sobre este tema, pero echo de menos, incluso en los artículos más ilustrados, que no se haga mención de los contenidos concretos de la asignatura, de sus objetivos y de que aspectos se van a evaluar, y siempre se antepongan experiencias de tipo personal, que no estoy seguro, hasta qué punto son significativas y enriquecedoras.

Para no cometer el mismo error del que hablo, no citaré las reacciones de los profesores que asistieron a mis clases sobre “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos a través de la música”, en el I.E.S. da Xunqueira en Pontevedra, pero creo oportuno apuntar, que muy pocos conocían los bloques de contenidos de los que consta la asignatura. Los medios de comunicación eran la única fuente de información (todavía no se habían publicado los currículos), y casi nadie se había leído los borradores de los mismos.

La LOE dice textualmente: En lo que se refiere al currículo, una de las novedades de la Ley consiste en situar la preocupación por la educación para la ciudadanía en un lugar muy destacado del conjunto de las actividades educativas y en la introducción de unos nuevos contenidos referidos a esta educación que (...) se impartirá en algunos cursos de la educación primaria, secundaria obligatoria y bachillerato. Su finalidad consiste en ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión, análisis y estudio acerca de las características fundamentales y el funcionamiento de un régimen democrático, de los principios y derechos establecidos en la Constitución española y en los tratados y las declaraciones universales de los derechos humanos, así como de los valores comunes que constituyen el sustrato de la ciudadanía democrática en un contexto global. Esta educación, cuyos contenidos no pueden considerarse en ningún caso alternativos o sustitutorios de la enseñanza religiosa, no entra en contradicción con la práctica democrática que debe inspirar el conjunto de la vida escolar y que ha de desarrollarse como parte de la educación en valores con carácter transversal a todas las actividades escolares. La nueva materia permitirá profundizar en algunos aspectos relativos a nuestra vida en común, contribuyendo a formar a los nuevos ciudadanos.”

Por otra parte el desenvolvimiento de la ley en nuestra Comunidad Autónoma (Galiza), queda de este modo reflejada en el currículo, mediante tres bloques de contenidos:
1. Identidad personal.
• Identificación de las características personales.
• Desarrollar la autonomía personal.
• Valorar la libertad y la responsabilidad en la toma de decisiones.
2. Identidad social.
• Valoración de la convivencia pacífica.
• Aplicación de los valores cívicos y del ejercicio de los derechos y deberes en situaciones de convivencia
3. Compromiso social.
• Reflexión sobre las características que debe tener una sociedad democrática.

Los objetivos son entre otros:
• Desarrollar la autoestima.
• Conocer y apreciar las normas de convivencia.
• Fomentar iniciativas de participación democrática.

Por supuesto que esto es tan solo una muestra de lo que tenemos que enseñar a nuestros alumnos, y quizás lo que más le da dolor de cabeza a algunos, sea la educación ético-civica de cuarto curso de la ESO y el bloque 2: Identidad y alteridad, dicho en otras palabras, la construcción de la identidad de la persona, referente último de la moralidad.

Este apartado, en cierto modo, también presente en la educación primaria, no es patrimonio de las confesiones religiosas, en todo caso, sí lo es de los padres, en libertad y si discriminaciones. La AEE ( Alianza Evangélica Española ) hace esta demanda al gobierno y de todos debiera ser comprensible que asi sea, ahora bien, demos un margen de confianza a todos aquellos que procuran un camino hacia una enseñanza laica y en libertad, porque los que nos han formado para ser ciudadanos religiosos, han sido los gobiernos serviles de las religiones dogmáticas y casi siempre totalitarias.

Anticiparse a los peligros que nos puedan suponer es del todo imposible, a no ser que los que somos padres tengamos poco tiempo para estar con nuestros hijos, y dejemos casi todo en las manos de un gobierno que nos dice que “ ninguna fe se puede imponer a las leyes en una Democracia”.

Jose Luis Fernández Díaz es profesor, músico y escritor


© J. L. Fdez, ProtestanteDigital.com (España, 2007)


 

 
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