Desde esta publicación lamentamos con enorme dolor la tragedia de la pérdida de Mari Luz, y nos unimos a toda la familia de sangre y de espíritu de esta querida niña gitana.
Hemos vivido vuestra angustia y vuestra esperanza, a partes iguales. También hemos asistido a vuestra entereza en medio del enorme dolor, que ahora se multiplica con este trágico y temido final.
Os amamos en el Señor, y seguiremos siempre unidos a vosotros. Que el Padre que perdió a su Hijo por amor a todos nosotros os llene de su consuelo y paz en medio de estos terribles momentos.