Los jóvenes no cristianos, como sus padres, tienen ideas equivocadas de Dios. Esto ocurre especialmente en los países católicos de habla hispana, donde la Biblia no se conoce o se conoce muy poco.
El formidable cantante argentino Atahualpa Yupanki tiene una canción en la que se pregunta: “¿Dónde está Dios?”. La canción termina con esta estrofa:
“Hay un asunto en la tierra
Más importante que Dios.
Y es que nadie escupa sangre
pa que otro viva mejor.
¿Qué Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, tal vez no;
pero es seguro que almuerza
en la casa del patrón”.
El cantante argentino aborda con crudeza dos aspectos en torno a la imagen de Dios, muy extendidos y creídos entre los pueblos hispanos.
Por un lado presenta a Dios desligado de los problemas del mundo y de los seres humanos. No es seguro, dice, que Dios vele por los hombres. Cuestiona si Dios se preocupa por el que sufre.
Por otro lado presenta a Dios en la casa del patrón, aliado con los poderosos para oprimir a los trabajadores, a los débiles.
Estas ideas que Atahualpa Yupanki vierte cantando están en la mente de millones de personas en todo el mundo.
La sociedad de hoy tiene una imagen equivocada de Dios. Y la sociedad del futuro aumentará el error.
- Hombres y mujeres, jóvenes y mayores, piensan que si es verdad que Dios ha creado el mundo, lo ha abandonado a su libre albedrío.
- Creen que Dios, si existe, es insensible al sufrimiento humano.
- Suponen que el Creador, si alguna vez lo hubo, ha abandonado a Su creación.
- El Dios de las religiones, afirman, es un Dios que vive entre ricos, aliado con la clase privilegiada de la sociedad.
- A Dios le importa muy poco la miseria que comparten dos mil millones de personas en el mundo actual, dicen.
- Los más agresivos contra la religión proclaman que Dios está muerto, que la ciencia lo ha matado.
Parte de culpa la tienen aquellos que presentan a Dios crucificado en los altares, mudo y muerto, sordo e impotente.
Otra parte de culpa recae sobre quienes hablan de un Dios casero, hecho a imagen y semejanza del ser humano.
Un Juan calzones cualquiera, sin voluntad, sin energía, sin autoridad.
(Continuará)