Lo importante del tema, el motivo de la negación, la excusa principal parece ser que la chiquita no ha vuelto a pecar desde el día de su bautismo (¡A saber que habría hecho hasta entonces!) y por lo tanto, es “un ángel de Dios”. La madre dice que a ella le había dicho que la niña molestaba en el grupo.
Haciéndola ángel, o ángela, se quita de encima un grave problema de conciencia.
Creo que este caso se podría anotar en la historia como el primer ser humano sin madurez que se fue convirtiendo en espíritu celeste a partir del bautismo y que, además, entorpece a los niños y niñas de su edad, pecadores natos, y es expulsado porque molesta.
No sabemos si por ser ángel, o ángela, o por no pecar, o por ser distinta, el cura le puso una condición, digamos un contrato que luego no cumplió: Aprenderse el Padre nuestro en el plazo de siete meses. Un número bonito. Así vería si se arreglaba el asunto y el ángel, o ángela era capaz de dar la talla como ser humano (es que esto es un lío).
Todos sabemos que, El Padre Nuestro, es la oración más apropiada que deben aprender los espíritus celestes, tanto por su contenido como por su forma.
Pero el cura, el señor de mando, pasado el plazo volvió a negarse. El ángel, o ángela, seguía sin adaptarse a las circunstancias terrestres. El milagro no se produjo.
Otra de las actitudes que suelen tomar los seres autoritarios eclesiales es que si alguien no encaja en sus dominios, corren la voz para que tampoco encajen en otros lugares de culto. Eso se ha hecho con Carla. ¡Lástima que la inquisición no funcione hoy día como funcionó en otra época! (aunque rescoldos quedan).
Mientras tanto, en cada misa, el cura ofrece la eucaristía a cuantos seres no divinizados se le acercan a comulgar, sin preguntarse cuántos pecados tienen, como son, si molestan en su entorno, si han madurado en la fe, si se saben de memoria el Padre nuestro, si han confesado sus culpas y si tienen propósito de enmienda.
Los aceptados por Dios son rechazados, marginados y discriminados en el mundo. Sin estar clara del todo, la historia parece que ha terminado bien. Carla hizo su Primera Comunión en otra parroquia
¡Qué cosas! Siempre hay gente que se otorga autoridad para decir “tú sí”, “tú no” en nombre de Dios, para aplicar o no la caridad de Cristo al elegir a este “sí”, esta “no”. ¡Cuánta pobreza!, ¿verdad?
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