En su composición “Sé tu” hablan sobre la necesidad de uno mismo y no dejarse llevar, y para ilustrar muchas decisiones cantan: “Moja tus pantalones cuando haga falta profundizar”... Buena imagen. Si quieres probar el río y hacer algo que merezca la pena, hay que arriesgarse. Hay que mojar los pantalones.
Para profundizar uno no puede quedarse en la orilla. Es necesario “sufrir” si queremos llegar a algún lugar. Hay que disciplinarse y trabajar duro para llegar a los lugares más profundos. Cuando tenemos que tomar decisiones, muchas veces hay que arriesgarse, aunque no sepamos lo que puede pasar, hay que seguir adelante.
Los indiferentes nunca pueden lograr un mundo diferente.
No es fácil vivir y pensar contracorriente: A veces la gente se burla de nosotros y nos callamos. Tenemos el deseo de decir muchas cosas, de contestar con pruebas y argumentos, de luchar contra viento y marea... pero nos callamos.
Otras veces la gente nos señala y nos avergonzamos. Algunos no son capaces de comprender que vivamos de una manera diferente, y por eso nos escondemos. A casi nadie le gusta vivir con el índice acusador de conocidos y desconocidos. Y mucho más cuando eres joven y a veces parece que todos te miran y te señalan. Por eso reaccionamos como casi siempre... la mejor manera de no meterse en problemas es esconderse.
En algunas ocasiones la gente nos mira, y renunciamos a hacer aquello que es correcto. Renunciamos a luchar por lo que es justo, por lo que merece la pena, por lo único que tiene validez eterna.
¿Sabes? Hay países dónde te juegas la vida si dices que amas a Dios, pero en otros, (como el nuestro) sólo te juegas tu nombre... y tu integridad como persona.
Esa es la razón por la que no debemos olvidar que si nos callamos cuando los demás se burlan, nos escondemos cuando otros nos señalan o renunciamos a lo que es justo sólo porque cuatro ignorantes hayan decidido que nuestra opinión no tiene validez... estamos perdiendo nuestro valor como personas. Somos dignos de lástima, porque no sabemos luchar por nuestra libertad.
No merece la pena, ¡Ya basta de tonterías! Todos tienen derecho a afirmar públicamente la razón última de su existencia. Y si esa razón es Dios mismo, mejor que mejor. Recuerda que
"No nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder" (*)
(*) 2 Timoteo 1:7