Ir a la Portada de este Número Número 319. Semana del 09 de Febrero de 2010 
LA VOZ
César Vidal     

¿Qué Evangelio debemos predicar?

Predicación para el siglo XXI (I)

A principios del verano, escribía desde esta página Juan Antonio Monroy uno de los artículos más interesantes que he leído en los últimos tiempos. Colocaba el dedo en la llaga – nunca mejor dicho – para preguntarse sobre lo que deberían predicar los evangélicos, para indagarse sobre si tienen las ideas claras al respecto y para plantearse si las iglesias están preparadas para acoger a las personas que respondieran a esa predicación.



Desearía en este artículo y en los siguientes detenerme a reflexionar sobre las cuestiones planteadas tan pertinentemente por Monroy.

Lo que deberíamos predicar aparece expresado con notable claridad por el propio Jesús. Es algo que obedece directamente a la acción del Espíritu Santo y que, por ejemplos, encontramos recogido en Juan 16, 8-11: “Y cuando el (el Espíritu Santo) venga, redargüirá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, porque no creen en mi; de justicia porque me voy al Padre y ya no me veréis más y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado”.

Lo primero que, en armonía con la acción del Espíritu Santo, el enviado por el Padre después de la ascensión del Hijo, debe ser predicado es el pecado. En otras palabras, la sociedad que nos rodea debe recibir una predicación clara en el sentido de que ha quebrantado la ley de Dios, de que se encuentra en pecado y de que deberá responder por ese comportamiento que se agrava al no creer en el Hijo de Dios.

Me consta más que de sobrada que semejante inicio puede resultar rechinante para muchos y más si están convencidos de que deberíamos recluirnos en ghettos tan sólo franqueados para recibir (y buscar) las palmaditas de los poderosos (y no tan poderosos) de este mundo o bien de que no deberíamos estropear nunca una buena amistad señalando que el adulterio, la mentira, las prácticas homosexuales, el robo, el rencor, la envidia, la soberbia o el fraude son pecados.

Sin embargo, la Biblia es tan clara al respecto que hay que cerrar los ojos con mucha fuerza para no verlo.

¿Qué es lo primero que anuncia Juan el Bautista? Que la gente es pecadora y que debe arrepentirse y bautizarse en señal de que esos pecados han sido perdonados (Marcos 1, 4). ¿Qué es lo primero que anunció Jesús? Que la gente debía volverse de sus pecados (Mateo 1, 17) ¿Qué es lo primero que anunció Pedro tras Pentecostés? Que sus contemporáneos habían pecado, algo que, por cierto, captaron a la perfección y les causó un profundo impacto (Hechos 2, 36 ss) ¿Qué es lo primero que dejó establecido Pablo a la hora de desarrollar su predicación del Evangelio? Que “tanto judíos como gentiles… están todos bajo pecado” (Romanos 3, 9) y que “no hay diferencia… por cuanto todos pecaron y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3, 23-24).

Por supuesto – a ello me referiré en entregas posteriores – la referencia al pecado es sólo el inicio; por supuesto, no puede opacar el Amor de Dios; por supuesto, no puede cubrir con sus sombras a Jesús. Por supuesto. Pero ni el Amor de Dios, ni la salvación, ni el Evangelio como Buenas noticias es cabalmente comprensible si no dejamos claro desde el mismísimo inicio que todos somos pecadores y que esa circunstancia entraña consecuencias a las que me referiré en la próxima entrega.


(Continuará)


César Vidal es escritor, historiador y teólogo


© C. Vidal, Protestante Digital.com (España 2007).

 

[Versión impresa] [Enviar por email] [Portada]
PUBLICIDAD

 OTROS ARTÍCULOS RECIENTES DEL AUTOR/A EN ESTA SECCION:

La verdadera Iglesia no tiene Papa (05/02/2010)
Las ekklesias y «la» Iglesia católica (29/01/2010)
Españoles del siglo XVI con la Reforma (15/01/2010)
Juan de Valdés huye de la Inquisición (08/01/2010)
Juan de Valdés y la Reforma en España (18/12/2009)
Cisneros ¿precursor de la Reforma? (11/12/2009)
Inglaterra y María la sanguinaria (04/12/2009)
Enrique VIII y los protestantes ingleses (27/11/2009)
Juan Calvino y la Inquisición (20/11/2009)
El triunfo cristiano que olvidó Abenámar (13/11/2009)
Ágora: un dislate histórico (06/11/2009)
Ágora: un panfleto fallido (30/10/2009)
Por qué escribí Loruhama (23/10/2009)
Jesús y el dinero (16/10/2009)
El ayuno según Jesús (09/10/2009)
Sirviendo a Dios, Padre nuestro (02/10/2009)
Jesús y el amor a los enemigos (25/09/2009)
Jesús y la Torah (18/09/2009)
La Torah y las bienaventuranzas (11/09/2009)
El sermón del monte: las Bienaventuranzas (04/09/2009)

[Todos sus Artículos]
 

 OTROS ARTÍCULOS RECIENTES DEL AUTOR/A EN OTRAS SECCIONES:

Respetemos las Escrituras (07/02/2010)

[Todos sus Artículos]
 

Leer Editorial EDITORIAL
La deuda del Gobierno español
Leer Martes mARTES
JOSÉ DE SEGOVIA
El Simón del desierto, de Buñuel
Leer De par en par De par en par
JUAN SIMARRO
Los pobres, la justicia y el «todavía no»
Leer Orbayu Orbayu
MANUEL DE LEÓN
El gobernador de Curaçao procesado
Leer Tus Ojos Abiertos Tus ojos abiertos
ISABEL PAVÓN
¿Almas o personas?
Leer Con Otro Ritmo Con otro ritmo
JAIME FERNÁNDEZ
Un millón de muertos
Leer La Voz La voz
CÉSAR VIDAL
La verdadera Iglesia no tiene Papa
Leer Claves Claves
WENCESLAO CALVO
Yo también soy católico
Leer Intimo Íntimo
YOLANDA TAMAYO
Quietud en medio de la tormenta
Leer Enfoque Enfoque
JUAN A. MONROY
Haití, ¿castigo de Dios?
MULTIMEDIA
Ir al iGod hispano
DOMINICAL
El • en la palabra
JUAN A. MONROY
C@rta de tu amigo
LUIS RUIZ
Muy personal
CT2010
Ollada galega
X. MANUEL SUÁREZ
Zapatero-Biblia
C. VIDAL
ConCiencia
ANTONIO CRUZ
Ciudadano Cortés
J. JOSÉ CORTÉS
Kairós-cronos
CARLOS MNEZ. Gª
Códice de Asombros
A.P. ALENCART
Q-entos
ANTONIO CÁRDENAS
Intermedios TV
JORDI TORRENTS
El alma del papel
NOA ALARCÓN
ENCUESTA
¿Prohibiría los minaretes en su país?
¿Quiénes somos?
Contactar con P+D
Agregar a favoritos
Página de inicio
Mapa del sitio P+D
PUBLICIDAD
Publicidad:(Nueva ventana)
Publicidad:(Nueva ventana)
Publicidad:(Nueva ventana)
© 2003- 2010, Protestante Digital. España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal,
pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de P+D.