- Yo pensaba que la democracia estaría presidida por la transparencia.
- Yo pensaba que en democracia no existiría la corrupción, aunque luego me enteré de que existía igual pero ahora se conocía.
- Yo pensaba que los unos eran civilizados y europeos, y los otros eran tolerantes e idealistas.
- Yo pensaba que sólo se prometía lo que se iba cumplir y que se cumplía lo prometido.
- Yo pensaba que ganaba quien tenía más votos y perdía quien tenía menos.
- Yo pensaba que el ganador formaba gobierno y los que perdían iban a la oposición.
- Yo pensaba que estaba entendido que el gobierno gobernaba y que la oposición era leal.
- Yo pensaba que no siempre lo que le iba bien al gobierno era mérito de los que gobernaron antes.
- Yo pensaba que no siempre lo que le iba mal al gobierno era culpa de los que gobernaron antes.
- Yo pensaba que eso de defender los intereses del país y los ciudadanos no era una tapadera para defender los intereses de partido y mantenerse en las poltronas.
- Yo pensaba que asumir responsabilidades tenía algo que ver con dimitir.
- Yo pensaba que tolerancia era el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
- Yo pensaba que un debate era una confrontación de ideas y no una sucesión de insultos, calumnias, descalificaciones y siembra de crispación.
- Yo pensaba que cuando se hablaba de luchar por las libertades eran las de todos.
- Yo pensaba que nunca se utilizaría el terrorismo como arma política.
- Yo pensaba que la unidad de los demócratas era “unidad” y “de los demócratas”.
- Yo pensaba que la actuación de los partidos políticos la marcaban sus ejecutivas y no los periódicos, ni emisoras de radio.
Alguno puede pensar que todavía creo en los Reyes Magos.
Es posible…
A lo mejor habrá que votar a los Reyes Magos que han demostrado su eficacia estando en tantos sitios a la vez, que no están excesivamente ocupados ya que trabajan una sola noche al año y ahora que, Papa Noel se les está comiendo parte de su mercado, pueden dedicarse a otras cosas.
No volvería atrás pero si me gustaría que nuestros políticos —los que vamos a elegir en dos meses y los que ya hemos elegido— de cualquier signo, se tomaran más en serio al país y a los ciudadanos.
No nos extrañe que cada día más gente —en especial jóvenes— se quede en su casa en lugar de ir a las urnas.
A pesar de todo iré a votar el 9-M. A pesar de todo —y por todo ello— deseo el mayor acierto para nuestros políticos.