Comunicación online en la iglesia (1)

Las paredes de los locales ya no albergan el único lugar donde congregarse. El mundo vive en una realidad online; y es necesario que la Iglesia salga para llevar la palabra de la salvación.

01 DE NOVIEMBRE DE 2020 · 19:00

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Foto de Jesus Loves Austin en Unsplash.

El mundo ha cambiado radicalmente en los ocho meses desde que publicamos el último artículo de Ergaleio. Esta sección se interrumpió en el mes de marzo de 2020, y debemos pedir disculpas por ello. Pero precisamente el objetivo de Ergaleio es aportar herramientas para áreas prácticas de comunicación en la iglesia y las nuevas necesidades ocasionadas por las restricciones en los lugares de culto nos han llevado a tener que dedicar tiempo a la atención en nuestras propias congregaciones para poner en marcha proyectos online sobre la marcha. Pasado este tiempo y ante las nuevas restricciones que se viven a causa de la segunda oleada de la pandemia, creemos que es un buen momento para retomar los contenidos de la sección y enfocarlos a la comunicación online.

Lo que voy a exponer ahora es mi opinión personal a modo de inciso. Creo que es evidente para cualquier creyente que la situación actual está empujando a las iglesias a trabajar en una presencia mucho más intensa en el universo online. En mi opinión, y salvando las distancias, veo a la Iglesia en una situación similar a la de los primeros cristianos de Jerusalén cuando, debido a la persecución, fueron esparcidos por todos aquellos territorios a los que Jesús los comisionó antes de ascender al cielo (Hechos 8:1). Fue algo así como un «empujón» para que entendieran que no podían quedarse solo en Jerusalén.

La imprenta se utilizó por primera vez para imprimir una Biblia. Posteriormente, fue utilizada por el movimiento protestante para la impresión y difusión de innumerables escritos que construyeron las bases de la Reforma y cambiaron las vidas de muchas personas que llegaron a conocer el evangelio. Los cristianos no vieron la imprenta como algo diabólico, sino como una herramienta para poder extender el mensaje de la Palabra de Dios. Evidentemente, la imprenta se ha utilizado también para objetivos pecaminosos, pero la Iglesia nunca se ha planteado eso como un motivo para no realizar materiales impresos. Es importante diferenciar la herramienta del uso que se hace de la misma.

Sin embargo, con otros avances tecnológicos, la Iglesia no ha tenido la misma visión. El cine, la televisión y, más recientemente, Internet, han sido catalogados en muchos casos como «diabólicos» o pecaminosos de manera bastante precipitada (e intolerante). Se han confundido los contenidos con las herramientas, y hemos perdido el tren en muchas áreas importantes de comunicación.

Ahora, la Iglesia se enfrenta a una nueva realidad. Las paredes de los locales ya no albergan el único lugar donde congregarse, ni los púlpitos son la única plataforma desde la que predicar la Palabra. El mundo vive en una realidad online comúnmente denominada Internet; y es necesario que la Iglesia salga para llevar la palabra de la salvación allá donde están las personas.

Es evidente que los encuentros personales, la posibilidad de vernos cara a cara, cantar juntos, saludarnos, darle un abrazo a otro creyente, charlar y todas esas actividades propias de la comunión en las iglesias son algo fundamental, y creo que nadie niega que todos esperamos el momento de poder volver a congregarnos «normalmente». Pero vivimos otra realidad. Estamos en un momento en el que eso no es posible y, como cristianos (y como iglesias), tenemos que decidir si nos vamos a mantener quietos y escondidos debajo de las piedras esperando a que la situación se normalice, o si vamos a aprovechar esta oportunidad para llevar la Palabra de Dios mucho más allá de lo que jamás habríamos imaginado.

Espero que esta nueva serie de artículos de la sección Ergaleio puedan motivar y ayudar a que los creyentes, tanto individual como colectivamente, entiendan que la extensión del reino es nuestra responsabilidad en este mundo y que somos nosotros, los cristianos, los que debemos llevar la Palabra hasta los incrédulos, y no esperar a que sean ellos los que vengan a nosotros para escucharla.

Introducción. La comunicación online, ¿una necesidad?

Aunque para muchas iglesias la comunicación online parezca un universo paralelo inexplorado, o se sientan amenazadas por lo desconocido, es una área que ya lleva muchos años entre nosotros. El primer e-mail propiamente dicho data de 1971, hace casi 50 años. En lo que se refiere a redes sociales, Orkut comenzó en 2004; Twitter comenzó en 2006, así como Facebook; Instagram (que parece algo tan reciente) cumple ahora 10 años de vida; Youtube ya ha pasado de los 15 años de existencia. Por otro lado, WhatsApp fue lanzada inicialmente en 2009 (aunque en realidad es una herramienta de comunicación, la existencia de grupos supone algo a medio camino entre un programa de mensajería y una red social).

En febrero de 2020, WhatsApp contaba con 2.000 millones de usuarios, mientras que Facebook asegura tener 2.500 millones de cuentas registradas. Youtube también sobrepasa los 2.000 millones de usuarios, mientras que Instagram sigue creciendo y se estima que podría llegar a 1.500 millones de usuarios en los próximos meses. Incluso otras redes de menor difusión como son Twitter o Pinterest, tienen entre 300 y 400 millones de cuentas activas.

En 2018, los usuarios pasaban 3 horas y 15 minutos al día en Internet. Esa cifra ha ascendido hasta una media de 6 horas y 43 minutos en 2020. Efectivamente, muchas personas pensarán que es una cifra exagerada, dado que ellas apenas entran en Internet. Pues podemos hacernos una idea de lo que eso implica para quienes consumen las horas necesarias para alcanzar esa media. Es decir, por cada persona que apenas pasa tiempo en Internet, hay otra que consume más de 13 horas al día (extrapolando las cifras al máximo en base a la media).

Efectivamente, son cifras que pueden parecer absurdamente altas. Pero esa es la realidad. Y, a estas alturas, espero que no haya nadie tan iluso como para pensar que esta tendencia va a disminuir, al menos, en un plazo de muchos años.

Youtubers, influencers, streamers, bloggers… existe una enorme cantidad de nuevas «profesiones» que están totalmente ligadas a la comunicación online.

Ahora, la pandemia ha llevado a que herramientas como Zoom se popularicen para poder realizar encuentros tanto a nivel personal, familiar, y también congregacional. En estos últimos meses, muchos de nosotros hemos asistido a reuniones online a través de Zoom o herramientas similares.

La imposibilidad de congregarse, o las restricciones en cuanto a la capacidad de los locales, han llevado a que muchas congregaciones hagan transmisiones online, bien de sus propios cultos, bien de vídeos realizados por otras iglesias con más capacidad para este tipo de actividad. Es algo que nos ha pillado a todos por sorpresa, y demasiado poco preparados. Muchas iglesias se planteaban proyectos en Internet, pero era algo más del estilo de: «A ver si en algún momento podemos hacer esto o aquello». Pero pocas iglesias realmente habían realizado una tarea efectiva al respecto.

Ahora, a empujones, o incluso sobre la marcha, muchas iglesias ven la necesidad de echar mano de Internet para llevar a cabo las tareas ministeriales y congregacionales.

Por ello, en estas próximas semanas, vamos a intentar ofrecer consejos, soluciones, informaciones, técnicas, trucos y todo lo que esté en nuestra mano para ayudar a las iglesias que desean realizar un trabajo de comunicación online.

Como se trata de un mundo muy amplio, separaremos los contenidos en áreas atendiendo a estos criterios:

• Uso de herramientas de comunicación online. WhatsApp, Zoom y similares

• Presencia en redes sociales

• Streaming o retransmisión online de actividades (en vivo o grabadas)

• Creación de contenidos para la comunicación online

Estos puntos no indican un orden, ni son un índice. Son, más bien, una descripción de las áreas en las que intentaremos enfocarnos para preparar nuestros próximos artículos.

(Algunas de estas informaciones así como materiales de apoyo y otras herramientas, están disponibles en www.diakonos.es. Para más información, pueden entrar en contacto con [email protected])

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