Sabiduría y sostenibilidad en el enfoque del líder
Cuánto dolor se evita cuando alguien tiene el discernimiento de Jetro y la humildad de Moisés.
23 DE OCTUBRE DE 2026 · 11:15
Jetro lo vio desde el principio: «No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo»1. El suegro de Moisés propone un modelo sólido y eficaz en el que Moisés ve sabiduría. No deja fuera al Señor por ser estratégico: más bien al someterlo a Dios en cada paso se apropia de la mayor estrategia: su provisión. La alternativa era insostenible, Moisés tenía limitaciones (¿quién no?) y acabaría desfalleciendo.
Algunos líderes hoy, en semejante situación y ante un consejo tan específico como el recibido por Moisés (que básicamente dice «Rebaja o mueres») verían casi una falta de fe seguir la voz de Jetro. «El Señor proveerá» se ha convertido en una frase que, si bien es verdad completamente, olvida a menudo la forma en la que esa provisión llega: personas en las que delegar. Y en el proceso de una extraña sobre-espiritualización que convierte la frase en algo así como «Dios solo obra independientemente porque Él no necesita a nadie», el líder parece renunciar a los repetidos barcos que Dios le envía como a náufrago, por pensar que la provisión del Señor solo le implicará a Él en persona. Esa no es la acción de Dios que vemos en las Escrituras.
Incluso a pesar de haber sido sabio en escuchar (y aplicar el consejo), el quiebre llega más tarde en forma de lo que un psicólogo llamaría hoy sin titubear «ideación de muerte por agotamiento» (ministerial, en este caso)2. ¿Será que la provisión de Dios había sido insuficiente? ¿Solo achacable a que aquel pueblo era testarudo e ingobernable desde la sensatez? ¿O quizá Moisés había seguido cierta inercia e inclinación como la que nos acompaña a muchos al costarnos delegar?
El líder escogido se rompe. No me preguntaré si nos puede pasar a nosotros, porque la pregunta es obvia. La cuestión es más bien cuánto tiempo podríamos llevar ignorando las señales de algunos «Jetros» en nuestra vida. 70 ancianos fue la provisión (no reprensión) de Dios ante aquella petición de muerte de Moisés. Y coincide, por cierto, con lo que la psicología hoy identificaría con una clara medida anti-estrés, que aumenta los recursos para suavizar la situación. La ciencia solo encuentra la verdad de Dios, y la renombra.
Mientras tanto, el asunto nos demanda una respuesta: ¿cuánto dolor se evita cuando alguien tiene el discernimiento de Jetro y la humildad de Moisés para recibirlo, someterlo al consejo de Dios y acometerlo si procede? Ritmos lentos que reconozcan la propia limitación, espacios de desierto como los que Jesús buscaba (y no siempre literales) para apartarse y orar, sus invitaciones al descanso para quienes le acompañaban3… Jesús vivía lento, ministraba con sabiduría, su modelo era sostenible… y dista bastante del nuestro, debemos reconocer.
La diligencia no compite con la sabiduría. Parar no es de cobardes, porque la mies es mucha, los obreros son pocos4, pero además buena parte de ellos no deberían quedar en las cunetas rotos por el burnout (una forma de estrés como otra cualquiera, solo que se aplica al ámbito del trabajo). Siempre habría más enfermos en Palestina, demandas para el Maestro, milagros potenciales que podrían hacer pensar a muchos… y sin embargo Jesús sabe poner en palabras los tiempos precisos: «Padre, he acabado la obra que me diste»5 o, simplemente, «mi tiempo aún no ha llegado»6. ¡Cuánto discernimiento y qué gran lección para nosotros!
¿Será que para que nos sepamos «espirituales» la congregación nos debe ver como que «no nos da la vida»? ¿La estaremos privando de modelos saludables cuando nos convertimos en líderes con disponibilidad 24/7, a costa de una sabia mayordomía de la salud, la familia o, más importante aún, nuestra propia relación sosegada con el Señor? ¿Pensamos que poner límites cuestiona nuestra espiritualidad y servicio al Señor? ¿Cuándo confundimos la idea del líder cristiano con la visión de una especie de Superman que puede con todo y resurge constantemente siendo el héroe de la historia?
Quiero pensar que, si mañana tuviéramos a «un Jetro» delante, cuando nos dijera lo que probablemente por años intuimos, pero no queremos escuchar, atenderíamos humildemente a su propuesta de cambio y, al menos, la consideraríamos delante de Dios. Sin embargo, albergo mis muchas dudas. ¿Seremos capaces de abandonar la idea del superhombre para sustituirla por la mucho más espiritual consigna de servir con sabiduría y sostenibilidad?
El Encuentro Nacional de Lausana España 2026 tendrá lugar del 20 al 21 de noviembre en Guadarrama. Como anticipo de los temas que se van a tratar, publicamos esta serie de reflexiones sobre el carácter del liderazgo. Puedes tener más información sobre el encuentro y el Movimiento de Lausana aquí.
Notas
1 Éxodo 18:17b-19a.
2 Números11:14-22
3 Marcos 1:35; Mateo 14:23; Lucas 5:16; Marcos 6:31
4 Mateo 9:37, Lucas 10:2
5 Juan 17:4
6 Juan 7:6
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