Un paso más allá

La pregunta que uno debe hacerse es, al final de todo, de quién se va a fiar.

24 DE OCTUBRE DE 2026 · 23:10

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Foto de Stephen Harlan en Unsplash

“Para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1ª Corintios 2:5).

“Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5).

Sabios consejos. Muy sabios de hecho. Si vemos las alternativas que nos dan los que tienen mucha imaginación, acabamos muy perdidos. A dichas personas les gusta especular y generar alternativas a lo que dice la Palabra de Dios, pero, ¿estamos dispuestos a arriesgar nuestra eternidad en vistas de lo que pueda decir un mortal por muy erudito que sea?

Deja que te ponga algunos ejemplos y luego regresaremos a la Biblia para tener un fundamento sólido en vez de arenas movedizas bajo nuestros pies:

Algunos cerebritos nos dicen que los dinosaurios y toda fauna que hubiera hace millones de años murió por un meteorito que lo destruyó todo. ¿Qué evidencia tenemos de eso? Ninguna. Pero les gusta especular y porque tienen doctorados y son muy elocuentes, les aplaudimos cuando emiten ideas semejantes.

Lo mismo pasa con los gurús y los que se las dan de espirituales. Sus experiencias místicas nos convencen que tras la muerte hay una realidad nebulosa en la que nos podemos fundir con el todo. Otros nos dicen con toda certeza de que no hay nada tras la muerte, que simplemente se nos apaga la pila y punto. Algunos tienen más imaginación y nos dicen que la eternidad es el lugar donde estaremos versión espíritu fantasmagórico paseándonos de aquí para allá. ¿Tenemos pruebas de ello? No. Pero esas personas son muy espirituales y tienen que tener razón, ¿no?

Pues no. Podrán impresionar pero la Palabra de Dios dice que no nos debemos dejar engatusar por esos pensamientos de hombre:

“Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal” (Colosenses 2:18).

En vez de ello y refiriéndose a Cristo, Juan 1:9 nos dice: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre”. Es decir: Cristo ha puesto conocimiento innato en los humanos: El Juicio Final está en el subconsciente (Romanos 1:18-19 y 32) y la gente debe suprimir o ignorar voluntariamente ese conocimiento para hacer lo que le plazca (Romanos 1:21-23). Pero eso no quita que la Ley de Dios está escrita en nuestros corazones (Romanos 2:14-15).

Llegados a este punto, solo me queda preguntarte si te vas a fiar de otros pecadores que afirman cosas que no se pueden demostrar o si te vas a fiar de lo que te dice Dios por medio de Su Palabra, la Biblia. Yo prefiero seguir ese manual eterno:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

¿Y tú?

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Pensamientos - Un paso más allá