Cruzados de brazos esperan el rapto

Si el fin del mundo está cerca, lo mejor es detenerse, aguardar. ¿No es así cómo interpretan algunos cualquier señal del fin?

04 DE JUNIO DE 2021 · 10:00

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Foto de Victor He en Unsplash CC.

Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Los que murieron creyendo en Cristo resucitarán primero; después, los que estemos vivos seremos llevados juntamente con ellos en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire, y así estaremos con el Señor para siempre. 1ª Tes. 4:16-17

 

Brazo sobre brazo, ¿para qué implicarse? Si el fin del mundo está cerca, lo mejor es detenerse, aguardar a que el cielo se abra y, con regocijo, oír en todas las latitudes el sonar de la trompeta. ¿No es así cómo interpretan algunos cualquier señal del fin? 

Brazo sobre brazo, sin querer mancharse con el polvo de la tierra que nos acoge. Todo les llama la atención, hasta que dos gotas de lluvia se estrellen juntas contra el asfalto. Aprietan los labios. Menean la cabeza. Señalan el prodigio.

Brazo sobre brazo, absortos. Todo les resbala. Sólo las noticias sobre supuestos fenómenos extraños los eclipsa.

Brazo sobre brazo, sentencian al prójimo. Tiemblan de emoción ante el juicio que nos acecha. Nerviosos desean su propia exaltación y el disfrute de la condena ajena. Se frotan las manos a la espera de venganza. Se agarran a ella con firmeza. Creen que los otros serán abandonados y ellos salvados en primera fila. Permanecen impasibles, sin hacer nada durante la vida que les ha sido regalada.

Brazo sobre brazo, rogando, sin al mazo dando. Quisieran ser los mejores, ocupar los asientos de la derecha y la izquierda junto al Señor. Empujarán, si hay que hacerlo, a quienes intenten adelantarse. 

Brazo sobre brazo, vagabundean con la barriga arañada de tanto rascársela. Han abandonado toda actividad para proseguir en este empeño. Cualquier acción que llevasen a cabo queda apartada al conocer el texto. Contemplan la vida, ven a los tontos trabajar, los juzgan mientras tanto.

Brazo sobre brazo, disfrutan el anticipo del júbilo. Al pie de la letra recitan versículos que dan culto al miedo para terminar proclamando sin congruencia alguna: no me preocupo por lo que está por venir. Vivo el presente antes de que se me rompa

Se oyen ayes acercarse. Dan pena los que han olvidado el verdadero mensaje del Reino. ¡Todo es tan superficial cuando la pasividad impera! Convencidos de que ya no tendrán tiempo de ejercitar sus dones, muchos, esperando el fin del mundo, mueren sin dejar huella. 

Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Tus ojos abiertos - Cruzados de brazos esperan el rapto